Soy psicóloga y consejera profesional con especialización en christian counseling de Houston Christian University.
Vivo en El Salvador y para mi es un honor que estés buscando ayuda. No estás solo y sería un honor que podamos avanzar y juntos encontrar la forma abordar los desafíos que estás enfrentando.
Nací y crecí en El Salvador. Actualmente soy una terapeuta bilingüe, con experiencia presencial en el extranjero y también en el país.
Viví 3 años en Estados Unidos, donde estudié presencial 3 años la maestría de Consejería Cristiana (Christian Counseling), aún en curso, en Houston Christian University (Houston, Texas). Mi mentor estudiantil y profesional ha sido Dr. Eric L. Johnson PhD, autor de libros como “Foundations for Soul Care”, “God and Soul Care”, y coeditor de “God Under Fire” & “Christianity and Psychology: Four Views”. También he servido como líder de jóvenes local y como misionera en Colombia, Guatemala, y Costa Rica, por parte de la Iglesia Bautista Vida Nueva.
Me formé y me gradué en la carrera de Psicología en la Universidad Evangélica de El Salvador. Tengo más de 3 años de experiencia en temas como autoestima, ansiedad, depresión, procesos de duelo, estilos de crianza, relaciones interpersonales, cambios de vida, migrar al extranjero, discriminación, cuidado residencial, relación y percepción de Dios, abuso espiritual, entre otros.
Otra de mis áreas de experiencia es en Recursos Humanos. Tengo alrededor de 5 años de experiencia. He figurado como coordinadora de área para la empresa privada, levantando un departamento de RRHH desde cero.
Un poco de mi historia, porque sé lo que se siente pasar por esos valles.
Estoy casada con David, un hombre de Dios, por el cual oré por años y me siento afortunada de tenerlo en mi vida. Una integrante especial de nuestra familia es Gracie, una golden doodle de casi dos años, muy energética, amorosa y amigable. ¡Es nuestra consentida!
En mi tiempo libre me gusta ver series o películas sobre crímenes (ya que me gusta analizar mucho), caminar a Gracie, y pasar tiempo con mi familia. Me gusta viajar porque es una forma en la que me conecto con Dios y me desconecto de mi rutina diaria. Hago devocionales casi a diario y me gusta escribir peticiones y oraciones porque sé que Dios también lee.
Crecí en una familia muy disfuncional y vi comportamientos machistas. Pasé por muchos sufrimientos y traumas familiares. También personales, incluyendo diversas pruebas de salud e incluso abuso. Debido a tanta experiencia a mi corta edad, acepté a Jesús como mi Señor y Salvador cuando tenía 9 años. La vida no fue perfecta después de aceptar, pero si encontré esperanza. Encontré un refugio, en quién confiar y a quién ir cada vez que no podía con mi sufrimiento.
He conocido a un Dios que provee cuando no hay, a un Padre que da fuerzas cuando no he podido más, a un Espíritu Santo que me consolaba cuando pasaba la peor crisis de depresión y ansiedad en mi vida. De primera mano he experimentado lo que se siente batallar con ese aguijón en la carne. No me hace menos, sólo me hace más humana y más necesitada de Él.
Descubrí mi pasión por la salud mental y la consejería cristiana cuando empezaba a participar más en la iglesia y mi grupo pequeño; poco a poco iba descubriendo ese liderazgo e influencia hacia jóvenes y mujeres en mi adolescencia.
Ahora puedo llamar lo que construyo: mi ministerio. Dios me regaló el ministerio de las lágrimas (eso creo). Estoy agradecida con Dios por lo que fue, por lo que es, y aún por lo que no. Gracias a Él hago lo que hago y soy quién soy. Pero, no fue fácil llegar hasta acá y decirlo con tal libertad.